Estrategias de Inversión: Análisis Fundamental

Esta vez damos un doble clic en los temas de inversión, explicando la estrategia de inversion basada en análisis fundamental.

Hace tan solo un par de semanas, en Factor Finanzas hablábamos sobre lo que significa seguir una estrategia de inversión activa, versus hacerlo de manera pasiva, explicando que la primera tenía como valor implícito que las personas eran capaces de procesar la información de manera más eficiente que el mercado, por lo tanto, son capaces de predecir los activos que subirán de precio y los que caerán o el momento indicado para entrar y salir del mercado.

El día de hoy, y en siguientes entregas de esta sección de la plataforma, ahondaremos a mayor profundidad en diversas estrategias de inversión pasiva y activa, de manera mas detallada, explicando cómo funcionan, cual es la lógica detrás, las ventajas, las desventajas y en la práctica cómo les va. El día de hoy hablaremos de una de las ramas de gestión de carteras activas: estrategia basada en análisis fundamental.

¿qué es la estrategia fundamental?

Tal como lo mencionamos, es un tipo de gestión de cartera activa que se basa en la creencia de que el mercado constantemente no refleja los valores correctos de las empresas individualmente, por lo cual, si se logra hacer una correcta valoración de una empresa, utilizando toda la información disponible, y este precio es distinto al que está en los mercados, entonces se tiende a creer que hay una oportunidad de ganarle al mercado. La propuesto anteriormente sigue la siguiente lógica implícita: existen personas capaces de usar mejor la información disponible versus lo que puede usar el resto del mercado. Si bien no podemos negar o afirmar esa intuición, es importante decir que es una creencia, por lo tanto, este estilo de inversión se basa en una premisa subjetiva.

¿Cómo funciona?

En la práctica, si un portafolio se maneja a través de una estrategia basada en análisis fundamental, el mánager de esa cartera comprará la acción si es que esta refleja un menor precio que el obtenido a través de la valoración fundamental que haya hecho, o vendiendo corto (termino explicado en artículo anterior) la acción si es que el precio de la compañía está por encima de su valor fundamental.

No obstante, si bien el output de este tipo de análisis nos arroja una respuesta de “está caro o barato”, el camino para llegar a esa respuesta es también muy amplio y depende de cuál sea la metodología que se aplique a la hora de hacer el análisis. Es decir, el proceso puede ser tan complejo como detallar los estados financieros, memorias anuales, revisión en terreno de la compañía, etc., como también puede basarse en un análisis de ratios comunes y sencillos tales como: Precio/utilidad, libro/bolsa, EBITDA/utilidad, etc., así como ratios específicos a cada industria.

Lo anterior nos refleja un tema importante y es que este tipo de estrategias pueden llegar a ser muy caras o baratas, dependiendo del nivel de complejidad del análisis. Sin embargo, este no es el único gasto, puesto que es bien sabido que si se sigue este tipo de estrategias, habrá que escoger también una periodicidad en la que se va reevaluar la estrategia, lo que implicará un nuevo análisis y también nuevas transacciones de compra y venta, lo que implícitamente acarrea costos y puede que, si bien en un principio este tipo de estrategias generen mejores rendimientos que una estrategia pasiva, cuando se incluyan estos gastos mencionados anteriormente, esa rentabilidad atribuible a buen trabajo se pierda.

Ventajas y desventajas

Como aspectos positivos tenemos:

  • Una mejor exposición al riesgo más adecuada a las necesidades del inversionista, esto porque se escogen empresas con una exposición especifica.
  • Mejores rentabilidades en el corto plazo, pues si bien no se puede diferenciar si es por habilidad o suerte, se puede encontrar en el corto plazo ciertos espacios para ganarle al mercado.
  • La mayoría de los análisis tienen base económica/financiera detrás de ella.

Por el otro lado, cómo puntos negativos:

  • Generalmente resulta en menor diversificación, principalmente porque se debe escoger cuales son las ganadoras y vender las perdedoras.
  • Es más costoso debido a que se requiere hacer un mayor número de transacciones para mantenerse en línea con la estrategia de inversión.
  • En el largo plazo e incluyendo los costos de transacción, muy pocos fondos son capaces de vencer a su benchmark, además de que no es posible discernir si es por habilidad de los mánagers o por suerte.

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